Versión estenográfica. 113 Aniversario Luctuoso de Francisco I. Madero. Palacio Nacional
ENLACE PARA INGRESAR A LA CONFERENCIA DEL DIA:
MODERADOR: Preside esta “Ceremonia Conmemorativa al 113 Aniversario del Magnicidio del Presidente Francisco I. Madero y el Vicepresidente José María Pino Suárez”, la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
La acompañan:
El General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina.
Licenciada Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación.
Doctor Felipe Arturo Ávila Espinosa, director del Instituto Nacional de Estudios de las Revoluciones de México.
También nos acompaña la jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de México.
Representantes de los medios de comunicación.
Y quienes nos siguen por internet a través de redes sociales.
Reciban todas y todos la más cordial bienvenida.
Hace uso de la palabra el doctor Felipe Arturo Ávila Espinosa.
DIRECTOR DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTUDIOS DE LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO, FELIPE ARTURO ÁVILA ESPINOSA: Muy buenos días a todas y a todos.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Secretarios de la Defensa, de la Marina.
Secretaria de Gobernación.
Jefa de Gobierno.
Integrantes hombres y mujeres del Gabinete Federal.
A 113 años del magnicidio del presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez:
Hace 113 años, tuvo lugar un magnicidio con el que los grupos conservadores, las oligarquías y un sector de los altos mandos del Ejército Federal —que seguía siendo porfirista— trataron de detener la revolución y terminar con el proyecto democrático que encabezaban el presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez, dos mexicanos excepcionales que conducían a nuestro país por el fértil camino de la democracia, las leyes y las instituciones.
Este proyecto democrático fue interrumpido por una traición en la que participaron los Generales: Bernardo Reyes, Félix Díaz, Manuel Mondragón, Aureliano Blanquet y Victoriano Huerta; todos ellos jefes militares porfiristas, quienes fueron apoyados por los grandes hacendados, comerciantes y dueños de los principales periódicos.
Este bloque conservador no estaba dispuesto a perder los privilegios y la riqueza que habían alcanzado durante la larga dictadura de Porfirio Díaz, y contaron con el respaldo del embajador estadounidense Henry Lane Wilson.
Madero, el líder de una revolución popular triunfante, ganó la elección presidencial con el 99.3 por ciento de los votos. Era la figura más popular y querida. Despertó grandes expectativas de que su gobierno resolvería las principales demandas de miles de mujeres y hombres que se habían incorporado a la Revolución para construir una sociedad más justa, equitativa, democrática.
Tomó posesión de la Presidencia, el 6 de noviembre de 1911. En su discurso inaugural pronunció estas palabras llenas de esperanza y cito:
Considero que mi gobierno principia bajo augurios favorables, pues el pueblo mexicano ha dado pruebas de su gran capacidad para ejercer sus derechos políticos y gobernarse por sí mismo.
La casi unanimidad de votos con que me ha honrado ese mismo pueblo para el alto puesto de presidente de la República me hace concebir la halagüeña esperanza de que, para llevar a cabo la ardua tarea que me ha sido confiada, contaré con las energías de todos los buenos mexicanos. Y esto hará que muy pronto la República entre a su vida normal, olvidando los efectos de la crisis y encauzándose de un modo franco y decidido por el camino del progreso dentro de la paz, la libertad y la ley.
Madero fue el personaje más importante para organizar y conducir un gran movimiento social que tenía ansias de justicia y libertad.
Fue quien mejor comprendió lo que quería la gente pobre, quien captó su hartazgo por un sistema social injusto; quien percibió que el pueblo estaba dispuesto a votar por un proyecto de nación distinto, basado en la democracia y quien tuvo el valor y la capacidad de organizar un levantamiento armado cuando se cerraron todas las vías legales.
Pudo organizar y dirigir un ejército popular que, en 6 meses, derrotó a un régimen que parecía invencible y condujo el primer gobierno democrático surgido de una revolución triunfante.
Por eso, Madero ocupa un lugar central en nuestra historia.
Sin embargo, la relevancia de Madero ha hecho que el otro gran personaje, que fue asesinado junto con él, el abogado tabasqueño José María Pino Suárez, haya sido relegado y se le conozca mucho menos. Esto ha sido una injusticia.
José María Pino Suárez, nacido en Tenosique, estudió leyes y ejerció como abogado en Yucatán. Desde joven se comprometió con las causas populares. Fue periodista de oposición al porfiriato.
Como director del diario El Peninsular, se hizo eco de las demandas de los peones y trabajadores del campo.
Fue también un destacado poeta. Uno de sus libros, Procelarias, publicado en 1908, es un canto a los débiles y desheredados.
Conoció a Madero cuando éste realizaba una gira por Yucatán, durante su primer campaña presidencial. Se hicieron entrañables amigos, compartían principios democráticos y valores de honestidad, humildad, y compromiso con los más pobres.
Madero lo nombró jefe del antirreeleccionismo en la península yucateca.
Acompañó a Madero en organizar la insurrección y fue secretario de Justicia en su gabinete provisional.
Asumió como gobernador constitucional de Yucatán, en octubre de 1911.
Madero se sentía tan identificado con él, que le pidió que fuera su compañero de fórmula en la elección presidencial de 1911. Hicieron campaña juntos. El 25 de septiembre de 1911, en Veracruz, hizo una larga defensa de Pino Suárez, dijo que “era un hombre leal valiente comprometido con la causa, que lo había acompañado en las buenas y en las malas, y no era ambicioso”.
Y cito:
Yo, para que el vicepresidente colabore conmigo en la difícil tarea que se nos presenta, necesito una persona completamente leal, que no venga a intrigar, a servir de bandera a mis enemigos.
Dos días después, en Guadalajara, pidió que confiaran en Pino Suárez, que lo necesitaba para gobernar, y dijo:
Porque todavía tenemos enemigos muy grandes que vencer. No creáis que están aseguradas nuestras libertades. Todavía tenemos enemigos y debemos cuidarnos. Necesitamos cambiar el régimen actual, asegurar la libertad bajo bases firmes. Necesitamos encauzar de un modo tan seguro al pueblo mexicano por la democracia que no sea posible una nueva dictadura.
El 22 de noviembre de 1911, la Cámara de Diputados declaró vicepresidente constitucional a Pino Suárez, quien tomó posesión al día siguiente.
En la Ceremonia de Toma de Protesta, Madero reconoció su valor. Señaló que, en los momentos más difíciles de la rebelión, siempre lo apoyó, aún en contra de la opinión de otros colaboradores que querían abandonar la lucha.
Madero y Pino Suárez hicieron mancuerna en el primer gobierno democrático del México del siglo XX, un gobierno ejemplar que buscó solucionar las demandas sociales a través de las leyes y las instituciones.
Pero no los dejaron gobernar.
Muy pronto estallaron las rebeliones de generales porfiristas como Bernardo Reyes y Félix Díaz. Pero también se rebelaron compañeros suyos, impacientes, que querían reformas radicales inmediatas, como Emiliano Zapata y Pascual Orozco.
En ese ambiente, preparado por las críticas y desafíos de la oligarquía y una brutal campaña en la prensa contra Madero, se gestó una quinta rebelión, otra vez en el seno del Ejército, que seguía siendo porfirista, en la que Victoriano Huerta traicionó la confianza y la lealtad que debía al jefe del Estado mexicano.
El 18 de febrero de 1913, Huerta apresó a Madero y a Pino Suárez, y un día después a Felipe Ángeles, y ordenó asesinar al hermano de Madero, Gustavo.
Huerta sabía que eran las tres personas más cercanas al líder de la Revolución.
Pino Suárez, preso con el presidente en la Intendencia de este Palacio Nacional, mantuvo la serenidad en esos momentos difíciles.
Huerta, con engaños de respetar su vida, los obligó a firmar su renuncia, la entregó al Congreso y con amenazas y una maniobra leguleya, logró que se le nombrara presidente.
En esas difíciles y postreras horas, Pino Suárez escribió a su amigo Serapio Rendón y cito:
Como tú sabes, hemos sido obligados a renunciar, pero no están a salvo nuestras vidas. Si algo malo me acontece, procura ver a mi esposa y consolarla. La pobrecita ha sufrido mucho, pues tú sabes cuánto nos hemos querido.
Se dice que mañana se nos conducirá a la Penitenciaría. El presidente no es tan optimista como yo, pues anoche, al retirarnos, me dijo que nunca saldríamos con vida de Palacio. Me guardo mis temores para no desalentarle.
¿Tendrán la insensatez de matarnos? Tú sabes, Serapio, que nada ganarán, pues más grandes seríamos en muerte que hoy lo somos en vida.
Y sí, Huerta y los conservadores cometieron la insensatez de matarlos.
Pero la grandeza de Madero y Pino Suárez no la definió su asesinato; su grandeza está en lo que hicieron, en sus actos, ideales, congruencia, humanismo, lealtad, respeto a las leyes e instituciones, en el camino que abrieron para avanzar en la sociedad más justa y en el gobierno democrático que hoy tenemos.
El gobierno de la Cuarta Transformación, con una vocación democrática y humanista, se inspira y reivindica la herencia que nos dejaron Madero y Pino Suárez, a quienes recordamos con cariño, respeto y admiración como forjadores de la patria mexicana.
Muchas gracias.
MODERADORA: Se les invita a permanecer de pie.
La Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada de los integrantes del presídium, montarán una Guardia de Honor con motivo del “113 Aniversario del Magnicidio del Presidente Francisco I. Madero y el Vicepresidente José María Pino Suárez”.
Les pedimos sean tan amables de guardar un minuto de silencio.
(GUARDIA DE HONOR)
MODERADORA: Favor de ocupar su lugar en la línea de honor.
Finaliza esta ceremonia con los honores a la Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Se les invita a permanecer de pie para entonar nuestro Himno Nacional.
(HIMNO NACIONAL MEXICANO)
MODERADORA: La Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas se dirige a la escolta de bandera para despedirse de nuestro lábaro patrio.
Es así como concluye esta ceremonia.

